El problema de ser feliz

El problema de ser feliz

Muchos animales tienen pensamientos, pero los humanos somos únicos porque podemos tener pensamientos sobre nuestros pensamientos. Podemos sentirnos contentos de sentirnos felices. O también podemos sentirnos decepcionados por estar deprimidos. Desarrollamos esta habilidad porque la mayor parte de nuestra resolución de problemas comienza con el pensamiento. Elaboramos estrategias, evaluamos y cavilamos. Entonces, es natural asumir que cualquier mal humor se puede resolver con una buena estrategia mental, ¿verdad? Como resulta . . .no tanto.

Los seres humanos están programados para ser grandes pensadores, pero no evolucionamos para ser felices cada segundo de cada día. Sin embargo, todo lo relacionado con la cultura estadounidense proclama que merecemos la felicidad, que es un derecho humano básico. Que debemos optimizar nuestra felicidad tanto como podamos, leyendo los libros adecuados, yendo a terapia y creando planes que revisen nuestro estilo de vida.

Nuestra cultura centrada en la felicidad contrasta directamente con la realidad de que las personas que piensan más en su infelicidad y la solucionan tienen más probabilidades de experimentar depresión. Si eres una personalidad de Tipo A a la que le encanta abordar los problemas y superar los logros, entonces puedes agravarte fácilmente cuando no puedes encontrar una solución para tu estado de ánimo. Este agravamiento, a su vez, puede aumentar los síntomas depresivos y provocar problemas de salud mental más graves y a largo plazo.

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Esta realidad desafía el mito de que todas las personas que están deprimidas simplemente están desmotivadas. A menudo están increíblemente motivados, pero también son demasiado duros consigo mismos cuando sus objetivos no funcionan o sus expectativas no se cumplen. Se nos enseña a esperar que seguir los pasos correctos nos gane la felicidad. Entonces, cuando no podemos llegar allí, damos algunos pasos hacia atrás. Nos hacemos infelices al establecer la felicidad como el objetivo final.

Entonces, ¿cuál debería ser el objetivo final? Nadie quiere sentirse malhumorado, ansioso o triste. Pero estas emociones son parte del paquete humano. Ser capaz de tomar nota de las emociones negativas y aceptarlas como parte de nuestra humanidad es una habilidad poderosa. Cuando podamos ver estas emociones como parte de la condición humana, experimentaremos menos culpa y negatividad que pueden convertir un estado de ánimo bajo en algo más serio, como la depresión. Nuestros cerebros pueden cambiar a estados de ánimo más ligeros sin estancarse.

Esto no significa que no haya soluciones para un estado de ánimo deprimido. Ciertamente, quienes sufren depresión deben buscar ayuda y tener esperanza. Simplemente significa que podemos tratar de ser tranquilos con nosotros mismos cuando estamos tentados a “pensar en otro lado” o racionalizar un mal humor en uno más feliz. A menudo, los ejercicios que funcionan mejor son los que nos enseñan a sentir curiosidad por nuestros pensamientos y estados de ánimo negativos, en lugar de intentar borrarlos por pura fuerza de voluntad. Algunas de estas técnicas se pueden encontrar en la terapia cognitivo-conductual o en actividades de atención plena.

Para los solucionadores de problemas, aquí hay un cambio que pueden comenzar a hacer hoy. Es un ejercicio para observar un estado de ánimo negativo. Primero, busque un lugar cómodo para sentarse derecho. Asegúrese de que sus pies estén apoyados en el suelo. Siéntese en silencio un rato, prestando atención a su respiración durante unos minutos. Una vez que lo domine, observe qué pensamientos y reacciones están flotando en nuestra mente. Piense en ellos como pequeños botes que flotan río abajo. No intentes detener los pensamientos o eliminarlos, simplemente siéntate en la orilla y fíjate en ellos. Tal vez pase la barca de preocupaciones. O balsa llena de autocrítica.

Cuanto más note el tráfico del río en su mente sin juzgar o forzarse a ser más positivo, menos estos pensamientos y emociones lo afectarán con el tiempo. Puedes aceptar que no eres feliz en el momento y, al no pensar en esta realidad, te preparas para un mejor estado de ánimo a largo plazo.

Cuanto más cómodos podemos estar con esos momentos en que nuestro estado de ánimo es incómodo, más abrazamos nuestra humanidad. La autocompasión durante los estados de ánimo bajos no es fácil, pero es más eficaz que castigarte por no ser feliz. Nunca ganarás una pelea contigo mismo, ¿verdad? Así que empieza a prestar atención, empieza a ser amable contigo mismo y deja que la felicidad te encuentre en el camino.

Última actualización: 18 de marzo de 2019

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