Percepciones sobre la desigualdad de género

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Entre los y las jóvenes existe una auténtica brecha perceptiva de las desigualdades entre géneros en España. Si bien en el cómputo global el 56,4% de los y las jóvenes considera que las desigualdades son “grandes o muy grandes”, este porcentaje se eleva hasta casi el 67% entre las mujeres, mientras que los hombres que les otorgan este mismo nivel de gravedad son menos de la mitad, el 46,2%.

Existe cierta evolución en la toma de conciencia sobre las desigualdades. Comparado con el año 2013 (estudio CIS sobre desigualdades de género) las diferencias son sensibles, creciendo el 13% los y las jóvenes de ambos sexos que piensan que estas desigualdades en España son “grandes” o “muy grandes”


Si se valora la desigualdad de género entre los y las jóvenes, la visión es algo menos crítica. A nivel global casi el 45% piensa que son grandes o muy grandes (casi 12 puntos menos que a nivel nacional) , pero de nuevo muy diferenciales entre las mujeres (53,6%) que entre los hombres (36,5%).

Aunque las categorías de respuesta en ambos estudios no son exactamente iguales permiten cierta comparación:

Las conciencia de fuertes desigualdades en la sociedad española que los y las jóvenes manifiestan se asienta en la visión de la posición de los géneros en los distintos ámbitos de la vida social y profesional:

  • ELLAS valoran peor o mucho peor su posición con respecto a los hombres en casi todos los ámbitos de la vida pública y privada; salarios, acceso a puestos de responsabilidad públicos o privados, tratamiento en Redes Sociales, oportunidades de empleo, conciliación, etc. Solo se manifiestan en igualdad con los hombres en ciertos ámbitos personales, como separarse o tener facilidad para mantener relaciones sexuales.
  • Para ELLOS, las desigualdades no son tan agudas. Existe un terreno donde sí se verifican (en el salario), pero tienden a manifestar mas igualdad de la mujer - incluso, mejor posición- en el resto de terrenos (oportunidades de empleo, acceso a puestos de responsabilidad públicos o privados, conciliación, separaciones, facilidad para mantener relaciones sexuales, etc.)

Mas sensibles a las cuestiones sobre desigualdad son, además de las mujeres, los perfiles más jóvenes y de clases medias y bajas.

 

En coherencia con la disímil visión por género de las desigualdades, apenas un 30% de los hombres dice haber sufrido algún tipo de discriminación, frente a un mayoritario 52,1% de mujeres.

  • Hay cinco escenarios concretos donde las mujeres han experimentado la discriminación de forma más aguda: el laboral (23,7%), en las RRSS (21%) o en el trato con la gente (23,9%). Algo menos en locales de ocio/tiendas (18%), o en el propio entorno familiar (15,1%).
  • Estas experiencias discriminatorias son más declaradas por aquellas mujeres de más edad y de clases medias o medias bajas (especialmente si trabajan).
  • Hay cierta coincidencia entre las experiencias de discriminación sufridas y los espacios donde los y las jóvenes perciben que existen menor respeto a la igualdad de género: el ámbito laboral, donde casi el 50% piensa que existe desigualdad; o en Internet y las RRSS (el 35,8%). Además, el 25,9% piensa que existe discriminación en las instituciones y organismos de poder e incluso en los ámbitos formativos/académicos (25%). No cabe duda de la crítica visión de los y las jóvenes sobre estas desigualdades, especialmente en un campo muy sensible como el mundo laboral.

En cuanto a las medidas que deberían adoptarse para garantizar la igualdad de género, existen posiciones encontradas, cuando no abiertamente contradictorias:

Por una parte, medios y altos acuerdos con aquellas medidas destinadas a promover la igualdad y equiparación en el terreno laboral e institucional:

  • Sancionar a empresas que pagan menos a mujeres por el mismo trabajo (suma de acuerdos medios y altos: 90,2%)
  • Promover legalmente la presencia equilibrada de mujeres y hombres en partidos políticos y listas electorales (82,2%)
  • Promover por ley la presencia de mujeres en puestos directivos de empresas (79,2%)
  • Garantizar la presencia de mujeres en profesiones con pocas mujeres (75%)
  • Las mujeres residentes en grandes ciudades, de clases medias y bajas, son las que mayor grado de acuerdo manifiestan con respecto a estas medidas de discriminación positiva.


Por otro, también altos acuerdos con posiciones que rechazan la discriminación positiva:

  • Ninguna norma debería buscar la discriminación positiva (87,3%)
  • Promover que los puestos laborales se ocupen por méritos, sin que existan cuotas de discriminación positiva (91,3%)

 

En cuanto a la discriminación en la vida cotidiana, hombres y mujeres presentan apreciaciones muy distintas en función del significado que adquieren para cada género:

Las mujeres son mucho más críticas que los hombres con respecto a todos los comportamientos discriminatorios; para un 32,5% de mujeres (frente a un 14% de hombres), cualquier comportamiento de este tipo resulta inadmisible.

Pero son los hombres los que más critican ciertos comportamientos cuando se consideran ellos mismos afectados, especialmente en tres: “que sea el hombre el que tenga que invitar” (inadmisible para un 26,8% frente a un 11,8% de mujeres), “que se atribuyan conductas violentas antes a hombres que a mujeres” (22,5% frente un 13% de mujeres), o “en bares, que se ponga la bebida alcohólica al hombre” (16,1%, vs un 9,9% de mujeres).

Uno de los comportamientos que mas críticas despierta, seguramente por su visibilidad (en público) es el de “piropos por la calle”, inadmisible para el 27,6% de entrevistados y, curiosamente, mas rechazable para los hombres (30,2%) que para las mujeres (24,8%). Otros que convocan a un número significativo de mujeres son “que los cambiadores de pañales estén en el baño de mujeres” (inadmisible para un 20%) o “que en grupo se tenga más en cuenta la opinión de los hombres”, intolerable para un 19%.

Pese a las diferencias porcentuales entre hombres y mujeres en cuanto a las desigualdades de género, las mujeres no se declaran mayoritariamente feministas
(solo lo hace el 46,1%).

Sí existe un sentimiento mayoritario, prácticamente con la misma intensidad tanto en hombres como en mujeres, de que la lucha por la igualdad de género debe ser liderada por ambos sexos por igual (77,8%).

 

 

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