Relaciones de pareja ¿qué pareja?

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Esto quiere decir que los y las jóvenes reconocen la existencia de un cierto ideal o expectativa de relación, a la que se atribuye un cierto grado de importancia para la vida, y que no tiene por qué referirse a las relaciones que se mantienen en el momento actual y que, sobre todo para quienes son más jóvenes, se proyecta a lo que se entiende o espera que será (o deberá ser) un tipo de relación que se establecerá en el futuro con unas ciertas características (sobre todo la estabilidad).

Los datos del Barómetro sobre Juventud y Género 2017 muestran una valoración dividida entre las personas jóvenes respecto a la importancia de las relaciones de pareja: aproximadamente la mitad considera que la relación de pareja es muy o bastante importante, mientras que el 48% la valora como regular, poco o nada importante.

La valoración, aunque con pocas diferencias, es algo más favorable a medida que aumenta la edad, y ligeramente más entre las chicas que entre los chicos. Aunque es más alto el porcentaje de mujeres que de varones que considera que la pareja no es importante en absoluto (8% frente al 6%).


Respecto al tipo de pareja, e independientemente de la mayor o menor importancia que se le atribuya, es abrumadoramente mayoritaria la preferencia por la pareja “tradicional” (única y con un compromiso asumido a “largo plazo”), fórmula que cuenta con el respaldo de casi el 80% de los y las jóvenes (81% entre las chicas y 75% entre los chicos). No obstante, y aunque de forma minoritaria, existen otras expectativas de pareja, todas ellas más defendidas por los varones –y especialmente entre los más jóvenes- que apuestan algo más que las mujeres por modelos diferentes como parejas abiertas, parejas puntuales sin compromiso (o ninguna).

En todo caso, lo más relevante, es la cualificación del sentido de lo que se entiende que es la pareja, especialmente sobre cuáles son los factores que pueden garantizar el éxito de la relación. Se aprecia un conjunto muy compacto y definido de atributos que, desde la perspectiva de los y las jóvenes, pueden incidir al respecto, y que pueden agruparse en las siguientes categorías:

  • La más relevante, que elige como el más importante el 51% -con distancia frente al resto- tiene que ver como la vivencia y la experiencia cotidiana positiva relacionada con “divertirse juntos”.
  • En segundo lugar, también con porcentajes muy elevados de adhesiones, se encuentran los atributos ligados a la fidelidad “absoluta” (41%) y “no tener secretos” (37%). Dos factores relacionados con una cierta manera de entender la “confianza” y la estabilidad, y que están en la base de ese ideal de pareja única defendido por la inmensa mayoría de jóvenes.
  • En tercer lugar se encuentran los aspectos ligados a la compatibilidad, tanto de intereses como sexual, la “atracción mutua” (32,8%), “tener gustos en intereses comunes” (28,6%), una “relación sexual satisfactoria” (27,5%) y “compartir planes de futuro” (25%).

Son minoritarias las referencias a “compartir ideología” o “nivel social y cultural”, y también “conservar parcelas de autonomía individual”, “saber ceder ante las demandas de la pareja” o “renunciar a las amistades”.

Aunque estos factores cuentan con un sustrato común desde la valoración del conjunto de jóvenes, existen sensibles divergencias en la apreciación de estos elementos según el sexo:

  • Para las chicas es mayor la apuesta por atributos emocionales y vivenciales: “diversión”, “fidelidad”, “no tener secretos”, o la proyección a largo plazo de la pareja “compartir planes de futuro”. Pero es extremadamente relevante que dan mucha más importancia a la autonomía de los miembros de la pareja que los chicos (la escogen como factor importante el 23,6% frente al 11% de los varones).
  • Para los chicos es mayor la relevancia que se otorga a los aspectos sexuales de la relación (“atracción mutua” y “relaciones sexuales satisfactorias”) y también es mayor la importancia atribuida a la afinidad entre los miembros: tener la “misma ideología”, el “mismo nivel social y cultural”. También es muy relevante que ellos parecen estar más dispuestos que ellas a renuncias, como “saber ceder ante las demandas de la pareja” (10,5%), aunque es evidente que el sentido de las renuncias entre los varones es muy diferente al que se supone por parte de las mujeres.

Por otra parte, los modos de entender y articular la vida en pareja presenta también valoraciones que concitan grandes acuerdos. Es importante destacar que, al menos en lo valorativo, buena parte de estos acuerdos hablan de la equidad en los roles o del respeto de la autonomía y libertad entre los miembros de la pareja.
Destacan especialmente los altos acuerdos en relación con:

  • La igualdad en la toma de decisiones: “ambas personas deben tener capacidad de tomar decisiones en el seno de la pareja” (72%)
  • Preservación de la autonomía individual y la intimidad: “no renunciar a uno/a mismo/a por el hecho de estar enamorado/a” (67%), “tener espacios propios” (61%) y, por la lectura inversa del escaso alto grado de acuerdo, si tienes pareja “las amistades no son tan importantes” (11%) y “es normal mirar el móvil de tu pareja si piensas que te está engañando” (15%).
  • No subordinación vital por amor o tenencia de pareja (“no cambiar comportamientos para evitar conflictos”, “es indispensable el amor para sentirse realizado/a”, no “renunciar a uno mismo” por amor...)Si bien el acuerdo es igualmente alto entre chicos y chicas, y ambos sexos estarían de acuerdo en estos principios, las mujeres muestran mayor firmeza en la reivindicación de estos aspectos. 

Los elementos de disenso entre chicas y chicos, o de falta de acuerdo, se producen en buena medida en cuestiones que implican subordinación o renuncias por la vida en pareja, como “tener pareja implica la entrega absoluta a la otra persona” o “tener pareja siempre te va a quitar algo de libertad”, en los que las mujeres tienden a mostrar mucho más desacuerdo que los varones.

No obstante, no podemos terminar sin hacer una alusión enfática a la existencia, por debajo de estas valoraciones mayoritarias, de porcentajes -en todo caso muy relevantes aunque minoritarios- de jóvenes que manifiestan ideas muy preocupantes sobre las relaciones de pareja. El 26% que considera, en alguna medida, que es mejor “ponerse la ropa que agrada a la pareja para evitar conflictos”; el 29% que cree que si tienes pareja “las amistades no son tan importantes”; el casi 50% que piensa que un chico o una chica deben esforzarse por hacer lo que agrada a la pareja; el casi 50% que entiende que “los celos son normales como expresión del amor”; el 28% que no está muy de acuerdo en que las dos partes de la pareja deben tener igual capacidad para tomar decisiones, etc.

 

 

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